Aprende a cómo calcular el flujo de caja

Aprende a cómo calcular el flujo de caja

El flujo de caja (también conocido como Cash Flow) es una herramienta esencial para tener una buena salud financiera. ¿Te gustaría saber cómo calcular el flujo de caja? Te lo explicamos todo a continuación.

¿QUÉ ES EL FLUJO DE CAJA?

En primer lugar, hay que aclarar que el flujo de caja es un término financiero que hace referencia a las entradas y salidas de dinero que se dan en una empresa en un período determinado. Es una herramienta clave para calcular el estado financiero de la empresa, ya que indica cuánta caja tiene la empresa.  

Es decir, si tenemos un flujo de caja negativo significa que la empresa no tiene suficiente liquidez para hacer frente a sus deudas. En cambio, sí tenemos un flujo de caja positivo significa que contamos con liquidez.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?

Elaborar un flujo de caja es clave, ya que, si lo proyectamos de manera adecuada, podremos prever cuándo nos vamos a quedar sin liquidez. En el caso de que veamos que en unos meses vayamos a romper caja, tendremos que reducir gastos.

Además, no solo nos servirá para tomar medidas correctivas, sino para planificar nuestras finanzas. Sí sabemos que nos quedan X meses de caja (es decir, tenemos un runway de X), podemos empezar a planificar una ronda de financiación con tiempo y, consecuentemente, sin perder poder de decisión (ya que no nos urgirá tener este dinero).

¿CÓMO SE CALCULA?

Como hemos comentado, esta herramienta se mide a partir de las entradas y salidas que ocurren dentro de un período (por eso podemos analizar en detalle la operativa de la misma).

Por lo tanto, el flujo de caja tiene un cálculo muy sencillo: es la suma de los ingresos y a estos se le restan todos los gastos. Ahora bien, el potencial de esta herramienta reside en el desglose que podemos hacer.

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TIPOS DE FLUJOS DE CAJA

Podemos separar el cash flow en 3 vistas diferentes: de esta manera podremos entender qué ingresos y qué gastos de la empresa son productos de la operativa, de la inversión o de la financiación respectivamente.

FLUJO DE CAJA OPERACIONAL

El flujo de caja de explotación (o cash flow operacional) viene de los ingresos ordinarios relacionados con la actividad directa de la empresa. Es decir, con los ingresos y los costes del día a día. Para ejemplificar los ingresos, serían principalmente las ventas. Por parte de los gastos, serían los costes asociados a la actividad económica de la compañía.

FLUJO DE CAJA DE INVERSIÓN

En este caso, el cash flow de inversión registra las entradas y salidas de dinero relacionadas con el desarrollo de la empresa en términos de crecimiento. Para calcularlo sería sumar todos los ingresos que han generado las inversiones, restando aquellas realizadas para mejorar algún proceso.

Normalmente el CFI es negativo, ya que la empresa suele invertir en el crecimiento de la empresa

FLUJO DE CAJA DE FINANCIAMIENTO

Por último, tenemos el cash flow de financiamiento, que provienen de las actividades que cambian el capital propio del negocio y las deudas asumidas. En otras palabras, la diferencia entre las entradas y salidas de efectivo relacionadas con la financiación de la compañía.

En este caso, el CFF suele ser positivo, ya que entra el dinero a caja de la financiación recibida.

Una vez ya tenemos calculados estos cash flows, podremos ver con claridad la salud financiera de la empresa, prever problemas de liquidez, e incluso analizar la viabilidad de las inversiones. En definitiva, es un indicador clave financiero para saber en qué estado financiero se encuentra tu empresa.

Con la creación de escenarios y previsiones a doce meses vista con Orama, podrás prever posibles problemas de liquidez ante de qué estos ocurran. Del mismo modo, siempre tendrás actualizado el cash flow al realizar la conciliación bancaria de forma automática, evitando de esta manera posibles errores derivados del trabajo manual en el plan de tesorería en Excel.

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